Al taller de noviembre ya se empieza a notar aquel cosquilleo dulce antes de salir a escena.
Nuestras señoras grandes, aplicadas y cómplices, ensayan con constancia cada paso, cada giro y cada mirada, puliendo la coordinación como si fueran una pequeña orquesta en movimiento.
Guiadas por Camila, con firmeza y aprecio, la presentación de diciembre promete mucho más que una coreografía: será una muestra de trabajo en equipo, complicidad y aquella alegría que demuestra que nunca es tarde para brillar algo más.
