Cerramos el taller de danza con el corazón lleno y los pies encara marcando el compás
Bajo la guía de Camila, hemos compartido un proceso precioso con un grupo maravilloso que, clase detrás clase, ha incorporado más ritmo y nuevos elementos. El mantón, los abanicos y la poesía han sido nuestros aliados para ganar seguridad, coordinación y presencia.
No es solo danza: es disciplina, es confianza y es comunidad.
En marzo haremos una pausa, pero volvemos en abril con más ganas y todavía más ritmo. Esto no se para, solo coge aire.

