Este nuevo año también nos encuentra al ritmo de las castañuelas.

De la mano de la Patty Salcedo, cerramos las clases de enero con sonrisas, coordinación y mucha música, para dar en febrero y continuar disfrutando de este espacio tan especial.

Un grupo maravilloso de señoras grandes que hacen de cada encuentro un momento de alegría, movimiento y complicidad. Las castañuelas no son solo una disciplina: son la excusa perfecta para reunirse, trabajar la coordinación, activar el cuerpo y dejarse llevar por el ritmo.

Gracias por la energía, la constancia y el afecto que ponéis en cada clase. Esto también se ha convertido en una necesidad bonita: encontrarnos, movernos y compartir. Que venga el febrero… aquí continuamos, clac-*clac y el corazón contento.